Miguel Cabrera. (Gene J. Puskar/AP)

LAKELAND, Florida -- Miguel Cabrera había pasado ya unos días en el campamento cuando llamó poderosamente la atención del nuevo manager de los Tigres, Brad Ausmus.

A las 8:00 de la mañana, en el primer día oficial de entrenamiento de los jardineros y peloteros de cuadro de Detroit, Cabrera sudaba luego de hacer una práctica en la jaula de bateo. Faltaba todavía tiempo para las reuniones del equipo y para una larga jornada de actividad física.

El venezolano, dos veces nombrado el Jugador Más Valioso de la Liga Americana, ha derrochado energía desde su llegada, y está ansioso por mantenerse saludable después de que una lesión abdominal lo aquejó en la recta final de la campaña y durante la postemporada. Es el mismo problema que tiene entre algodones a Justin Verlander, el lanzador estelar de los Tigres.

Cabrera dijo sentirse bien, y descartó que vaya a tomar precauciones especiales en esta pretemporada.

"Ahora me siento bien, saludable y más fresco. Trato de estar al 100% para la temporada", comentó. "Estoy listo para jugar".

El toletero de Maracay, quien conquistó la Triple Corona en 2012, acumuló en 2013 el mejor promedio de la liga, de .348, además de disparar 44 jonrones y remolcar 137 carreras.

Este año, tiene la oportunidad de alcanzar cifras incluso mejores, dado que se muda de vuelta a la primera base, donde se siente más confortable, luego que los Tigres cedieron en canje a Prince Fielder.

Cabrera jugó principalmente en la antesala durante las últimas dos campañas. Su compatriota Omar Vizquel, nuevo coach de la inicial, trabaja también con los peloteros de cuadro, y dice que no dará muchas instrucciones a Cabrera.

"Miggy sabe lo que hace", opinó Vizquel. "Yo señalaría algunas cosas en la primera semana, pero después puedo dejarlo solo".

El propio Cabrera dijo sentirse como en casa en la primera almohadilla. Los Tigres han tenido problemas en las esquinas durante las últimas dos campañas. Con la llegada del joven Nick Castellanos a la antesala y del cubano José Iglesias al campocorto, Detroit ha reforzado significativamente su defensa.

Por si las dudas, Cabrera conserva su guante de antesalista. Aseguró que acataría sin chistar si se le ordena jugar en tercera.