Angel Pagán y Buster Posey. (AP)

SCOTTSDALE, Arizona - Para los Gigantes, todo parece normal. A cuatro días del arranque de la temporada regular, ya están persiguiendo a los Dodgers.

Pero San Francisco no se alarma. Ya están acostumbrados a ser opacados por los azules en la División Oeste de la Liga Nacional -- incluso si están pasando por un mejor momento que sus rivales.

Tanto en la tabla de posiciones como en la cobertura de la prensa, Los Angeles, actual campeón de la división, se encuentra en la cima después de llevarse dos compromisos ante Arizona en Sidney, Australia.

Desde el comienzo, el equipo de Hollywood tiene las estrellas, la nómina inigualable y la gran expectativa de que esta vez tendrán un final mágico.

Por su parte, los Gigantes tienen su privacidad y a sus fieles seguidores en la Bahía de San Francisco. Pero también tienen dos títulos de Serie Mundial en las últimas cuatro campañas, algo que ningún equipo en la Gran Carpa puede presumir.

"Pensamos que la gente no se ha enfocado en nosotros", expresó Madison Bumgarner, el abridor de los Gigantes para el Día Inaugural. Son pocos los que hablan de nuestro equipo.

"Nadie nos vio como favoritos en el 2010 y el 2012. Todos pensaron que no nos podíamos llevar la división. No nos importa si nadie habla de nosotros. Solamente pensamos en lo que tenemos que hacer para ganar".

Los Dodgers siempre cuentan con una figura extravagante. Parece que la velocidad en las carreteras y el impredecible comportamiento del cubano Yasiel Puig pareció llamar más atención que cuando el receptor de San Francisco, Buster Posey, fue premiado con el Jugador Más Valioso de la Liga Nacional.

Los Gigantes siguen el ejemplo de sus líderes: Posey, Matt Cain y el manager Bruce Bochy, ex receptor con un estilo tranquilo -- y actitud impecable y profesional.

"No nos molesta para nada", manifestó Bochy al preguntársele sobre el espectáculo asociado con el conjunto de Los Angeles. "Desde mi punto de vista, comprendes la atención que atraen los Dodgers. Los movimientos que han hecho, los jugadores que han adquirido, lo que han hecho sobre el terreno.

"Ni siquiera hablamos de eso. Estos muchachos están aquí para trabajar y prepararse para jugar béisbol. Eso es todo".

Muchos se han olvidado de los dos veces campeones tras una frustrante y decepcionante temporada del 2013. Arruinados por una ola de lesiones y bajo rendimiento de piezas claves, los Gigantes terminaron con foja de 76-86, a 16 juegos de los Dodgers.

En el invierno, San Francisco sólo hizo dos adiciones importantes, adquiriendo a un establecido abridor en Tim Hudson y al toletero Michael Morse. Prácticamente confiaron en el talento que ya tenían.

Las campañas con números pares han sacado lo mejor del equipo. El no poder llegar a la postemporada después de sus campeonatos en el 2010 y 2012 han generado una variedad de teorías en los predios de los Gigantes.

"Es un poco extraño cómo han salido las cosas", indicó Bumgarner. "Pero me conformaría si saliéramos campeones cada dos años".

Pese a todos sus problemas el año pasado, los Gigantes tuvieron marca ganadora, 11-8, contra los Dodgers. Curiosamente San Francisco, con récord de 44-32, tuvo más éxito que los Dodgers ante sus rivales en el Oeste de la Nacional.

Los equipos de la División Central de la Liga Nacional (23-11) y de la Liga Americana (14-6) fueron los "verdugos" de San Francisco y estropearon sus posibilidades de defender su título.

Pero ahora, nada de esto es de importancia para los serenos Gigantes, quienes están por iniciar una misión bastante conocida. Muchos se atreverían a decir que a este equipo le encanta la idea de que otra vez están viviendo bajo el radar, sin las expectativas de llegar lejos.

Es posible que no sean el grupo más interesante en las Grandes Ligas, pero San Francisco -- armado con piezas de bajo perfil y dos campeonatos -- no deberían ser subestimados.