SAN FRANCISCO-- Pete Rose se quedó en la banca durante una Serie Mundial. Lo mismo les pasó a Reggie Jackson, Barry Zito y Paul O'Neill. Tim Lincecum perdió su posición en la rotación de los Gigantes de San Francisco este octubre, y el dominicano José Valverde perdió su puesto como cerrador de los Tigres de Detroit.

Las estrellas finas con un bache en su juego, con enormes egos y un sueldo prodigioso es parte de la obligación de un mánager de las Grandes Ligas, y situaciones sensibles pueden volverse nucleares cuando llega octubre.

"Es una de las cosas más difíciles que uno debe hacer como mánager, particularmente cuando uno habla con un jugador estrella", dijo el piloto de los Gigantes Bruce Bochy, "y uno debe decirle que tendrás que recurrir a alguien más en la postemporada".

El mánager de los Yanquis Joe Girardi se enfrentó a una tormenta cuando sentó a Alex Rodríguez en tres partidos de postemporada este octubre y lo mandó como bateador emergente en otros tres encuentros.

"Cada vez que estoy en una alineación, pienso que es una mejor alineación que tiene más oportunidades de ganar", dijo el hombre de 275 millones de dólares, el jugador de béisbol mejor pagado. "Cada vez que estoy en la caja de bateo, el partido puede cambiar, y todos lo saben".

Pero una racha de ponches envió a A-Rod a su propio calabozo en la banca.

Lincecum, dos veces ganador del Premio Cy Young para los Gigantes, ganó el primer partido de la Serie Mundial y el quinto hace dos años ante Texas. Dejó de ser abridor de la Serie Mundial luego de que este año terminara 10-15 en la temporada regular, y salió del bullpen en el primer encuentro para retirar a siete bateadores, ponchando a cinco de ellos.

"Una diferente perspectiva, una sensación diferente", dijo sobre su trabajo durante este octubre, "una diferente experiencia para mí".